Por Borja Grau y Javier Rejas. Gerente regional de ventas de laboratorios effik y manager de farmacoeconomía e investigación de resultados en salud de Pfizer, respectivamente. Este artículo refleja únicamente la opinión de sus autores, y no necesariamente de las empresas donde trabajan. Artículo publicado en la revista New Medical Economics de enero 2016.

Acuerdo de Riesgo Compartido en España

El primer acuerdo en España de este tipo tiene lugar en febrero de 2011, entre el Hospital Universitario Virgen de las Nieves (Granada) y la compañía farmacéutica GSK para la adquisición del medicamento Volibris (Ambrisentan) tratamiento para la hipertensión arterial pulmonar (HAP), cuyas bases consistían en trasladar el precio final de fármaco a los resultados obtenidos respecto a la efectividad en los pacientes tratados, se pagará por el beneficio real de los pacientes, la efectividad del tratamiento, y no por la promesa del beneficio, que determina la eficacia del fármaco.

El primer acuerdo entre una Administración Pública y una compañía farmacéutica tiene lugar en 2011, saliéndonos de los puntuales acuerdo alcanzados hasta el momento por hospitales e industria, se trata del acuerdo entre la empresa Astrazeneca, el Instituto Catalán de Oncología y el CatSalut (Servicio Catalán de Salud), un programa piloto (vigente 1 año) de acuerdo de riesgo compartido con un medicamento oncológico: Iressa (Gefitinib), indicado para un tipo específico de cáncer de pulmón (no microcítico con mutación de carácter positivo del gen EGFR). Se realizará una medición individualizada de sus resultados, para identificar qué tipo de pacientes son susceptibles de beneficiarse de él y así obtener mejores resultados en la práctica clínica. El CatSalud asume parte del coste del medicamento y el resto lo financia la propia farmacéutica, si concluido el periodo de un año, los médicos detectan una mejoría en sus pacientes respecto a otros tratamientos, Catsalud elevara el porcentaje que financiará.Tras el éxito de la fase piloto, el programa se ha extendido a 26 hospitales comarcales.

Un nuevo acuerdo desarrollado por el Servicio Catalán de la Salud (Catsalud), se da entre el Hospital Clínico de Barcelona (Servicios de Reumatología y Farmacia) y UCB Pharma para desarrollar un programa piloto (1 año) de acuerdo de riesgo compartido basado en resultados con un medicamento para el tratamiento de la artritis reumatoide. En esta ocasión se trata de un fármaco biológico bloqueante del TNF-alfa, Cimzia (certolizumab pegol), en que los objetivos terapéuticos se observan en un plazo de doce semanas, momento en el que, en función de los resultados, se toma la decisión de continuar el tratamiento o por el contrario parar el mismo.

Esta decisión se basa en unos criterios objetivos de respuesta al tratamiento y en un seguimiento informatizado de la evolución del paciente.

Aproximadamente el 30 por ciento de los pacientes con artritis reumatoide no responden a los tratamientos convencionales y son candidatos a recibir tratamientos con fármacos biológicos.

El primer acuerdo de riesgo compartido para un producto sanitario lo encontramos en Alicante, entre el Hospital General Universitario de Alicante y una compañía farmacéutica, se trata de un acuerdo de riesgo compartido para el empleo de Ácido hialurónico intraarticular para la artrosis, una fórmula que vincula el resultado clínico con la financiación, de tal modo que el hospital solo pagará el coste del producto en los usuarios que son respondedores al tratamiento.

Dentro de este marco de acuerdos de riesgo compartido, encontramos que el Ministerio de Sanidad ha decidido financiar el primer fármaco de terapia celular, el fármaco bajo la denominación ChondroCelect, de la empresa Tigenix, es el único tratamiento de terapia celular aprobado por la Agencia Europea del Medicamento. Se usa para la regeneración del cartílago de la rodilla.

Lo utilizan cirujanos ortopédicos en centros privados, pero a partir de este mes de mayo, alrededor de 20 hospitales públicos comenzarán a administrarlo gratuitamente. España se convierte así en el tercer país, tras Bélgica y Holanda, en aprobar su financiación pública, se trata de un acuerdo basado en resultados en salud, donde en caso de no respuesta al tratamiento el laboratorio se compromete a devolver el dinero.

También encontramos que los acuerdos de riesgo compartido permiten la llegada de medicamentos donde la necesidad terapéutica no estaba cubierta, es el caso de Fampyra (Fampridina) para la esclerosis múltiple, la modalidad de acuerdo de riesgo compartido hace posible que esté financiado por el Sistema Nacional de Salud, el modelo alcanzado consiste en que al ser un producto de rápida respuesta en los pacientes (aproximadamente 2 semanas), será Biogen Idec empresa comercializadora, quien suministre gratis el medicamento durante este periodo, y será la Administración Pública quien pagara aquellos tratamientos que continúen porque los sujetos han respondido al tratamiento.

La Fundación Kovacs y el Servicio de Salud de las Islas Baleares han puesto en marcha el primer contrato de riesgo compartido destinado a aplicar una tecnología sanitaria no farmacológica y que ya había demostrado ser eficaz, efectiva y eficiente (la intervención neurorreflejoterápica -NRT). El contrato entró en vigor el 1 de enero de 2011. Las cláusulas de este contrato de riesgo compartido fueron las siguientes: el Servicio de Salud de las Islas Baleares estableció los resultados ideales que debería obtener la intervención neurorreflejoterápica –NRT- para que su aplicación aportara un beneficio clínico significativo a los pacientes, y generara un ahorro neto al erario, es decir, una reducción del consumo de fármacos y cirugía que fuera mayor que el coste de aplicación de la tecnología.

Así, el contrato estableció que:

  1. El 50 por ciento de los cobros serían fijos y dependerían del volumen de actividad realizada, mientras que el 50 por ciento restante sería variable y dependería de los resultados obtenidos.
  1. Dentro de la parte variable, el Servicio de Salud pagaría:
  • Un 50 por ciento, si la evolución clínica de los pacientes alcanzaba los estándares establecidos.
  • Un 30 por ciento, si el consumo de fármacos por el motivo de derivación se reducía como mínimo un 20 por ciento en los pacientes tratados, o si como mínimo el 20 por ciento de esos pacientes abandonaban todo tratamiento farmacológico tras la intervención NRT.
  • Un 20 por ciento, si el porcentaje de pacientes derivados a intervención NRT que terminaban necesitando cirugía por el motivo de derivación era inferior al 20 por ciento.

La evaluación de los pacientes se realizó tres meses después de haber sido intervenidos, y se impuso un retraso de tres meses en todos los pagos. Así, mensualmente, el Servicio de Salud abonó la mitad (parte fija) de la actividad realizada por la Fundación tres meses antes, y la parte que correspondiera de la parte variable en los pacientes tratados seis meses antes, en función de los resultados obtenidos.

Entre el 1 de enero de 2011 y el 31 de diciembre de 2012, este contrato ha permitido asegurar al Servicio de Salud de las Islas Baleares un ahorro neto de 11.161.893 de euros.

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