El periodo que transitó de la primavera de 2017 a la del presente año no resultó favorable para el mercado de Aparato Cardiovascular. A partir de los datos facilitados por IQVIA, se observó a mayo de 2018 un importante retroceso en valor, tanto en términos de conjunto como en sus principales clases terapéuticas. Una evolución adversa que, de forma menos acusada, también se registró en las cifras de ventas de estos fármacos en volumen (unidades).

Así como el funcionamiento discordante de las fibras cardíacas permite hablar de fibrilación, el mal comportamiento de las clases terapéuticas del mercado cardiovascular expresa una mala evolución en términos de ventas. Así, se vio que, durante el periodo comprendido entre junio de 2017 y mayo de este año, denominado MAT de mayo de 2018, las cosas no circularon bien para la mayoría de los laboratorios dedicados a la especialidad cardiovascular. Una especialidad cada vez más consciente de su dimensión epidemiológica y de los factores de riesgo que ensanchan las cifras de morbimortalidad. Con especial atención a las consecuencias del daño miocárdico, la patología arterial, la isquemia miocárdica y las patología estructurales del corazón, entre otras expresiones patológicas. Y en la que los expertos y especialistas se afanan para dar mejores respuestas, mediante biomarcadores moleculares, tecnologías por imagen y los avances que permite la medicina de precisión.

Tal como recuerda siempre el director científico del Centro de Investigación en Red en Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), Fran-cisco Fernández-Avilés, “las enfermedades cardiovasculares son la mayor amenaza contra la salud humana y la principal prioridad sanitaria de las sociedades organizadas, al ser las más malignas en términos de muerte, cronicidad e invalidez, constituyendo, además, el capítulo más importante del gasto en salud”. Esto obliga a no contentarse con los logros alcanzados hasta la fecha, dado que la patología cardiovascular crece en paralelo a la mayor longevidad y el freno que supone no conocer todavía los mecanismos genéticos y moleculares que provocan su incremento. Por lo que, para Fernández-Avilés, son vías prioritarias de la cardiología la prevención de las enfermedades del sistema cardiovascular, su curación, cuando es posible o, de no serlo, el retraso de su aparición y la reducción de sus secuelas.

Del riesgo a la enfermedad

Los cerca de 500 investigadores del CIBERCV, y sus más de 40 centros de investigación, reiteran frecuentemente la necesidad de reducir las cifras de patología en esta área. Para ello, la epidemiología cardiovascular busca describir el mecanismo que conecta los factores de riesgo cardiovascular y las enfermedades graves que se traducen en cardiopatía isquémica y enfermedad cerebrovascular. Con la meta bien definida de reducir su impacto en la salud de las personas afectadas y sus altos costes asistenciales. Esto reclama una investigación multidisciplinaria, coordinada a nivel poblacional, y centrada en los mecanismos genéticos y moleculares implicados en las patologías cardiacas. Con la vista en transferir los conocimientos científicos al sector industrial, para que pueda realizar nuevos desarrollos innovadores. Ante ese planteamiento de base, la epidemiología cardiovascular trabaja con cohortes de pacientes, organizadas según riesgos y funciones cardiovasculares, además de evaluar la eficacia de los tratamientos y las intervenciones dirigidas a la prevención. Con un segundo escalón epidemiológico en el que se calibra la base genética/epigenética de los rasgos cardiovasculares complejos, mediante estudios poblacionales. Siendo el objetivo conocer mejor la genética y la epigenética de la cardiopatía isquémica y los factores de riesgo que la provocan. Como saben bien en el CIBERCV, existen trastornos genéticos y adquiridos que afectan al músculo cardíaco. Una fenomenología que requiere investigaciones básicas y clínicas que ayuden a atajar el daño miocárdico y sus consecuencias derivadas. Una problemática que pasa por de_nir bien los mecanismos mole-culares, estructurales y funcionales relativos a la cicatrización del tejido cardíaco, así como los procesos de remodelado auricular y ventricular. Con el objetivo de generar terapias avanzadas en entornos preclínicos y clínicos. Dentro de una dinámica actual que procura mejorar la eficacia de los tratamientos disponibles en cardiomiopatías genéticas y canalopatías. Quedando situada también dentro del daño miocárdico la insuficiencia cardíaca, tan lesiva para la calidad de vida de los pacientes como para las arcas del SNS.

El estudio completo en pdf se puede descargar aquí

Fuente: IM Medico