¿Ayudan los datos de vida real y el Big Data en la evaluación de la farmacia? En torno a esta pregunta ha tenido lugar la IV Jornada de Gestión y Evaluación de Medicamentos, organizada por Almirall. Los avances que se han sucedido en los últimos años en el mundo de las tecnologías de la información y su digitalización están revolucionando las sociedades en todos sus ámbitos, especialmente en el modo de generar conocimiento. En la era del Big Data generamos más conocimiento del que podemos absorber y esto, que podría ser considerado una amenaza, con el correcto análisis del Big Data puede convertirse en una oportunidad.

El ámbito sanitario puede ser, sin duda alguna, uno de los grandes beneficiados de esta explosión de Big Data mediante el uso de datos de la vida real. Sus aplicaciones en el sistema de salud pueden abarcar desde la predicción de hospitalizaciones hasta la identificación de pacientes de altos riesgo, pasando por la toma de decisiones en la consulta en tiempo real, el análisis del estado de salud de una población y el desarrollo de modelos predictivos y seguimiento de tendencias.

Aunque es indudable que tener resultados de salud es una necesidad para los servicios de salud, antes de su uso se debe tener clara la finalidad de los mismos. Así lo apuntó Antonio López Andrés, subdirector de Farmacia del Servicio Navarro de Salud. “Tenemos que tener claro —explicó— qué vamos a hacer con los datos y saber si vamos a tomar decisiones disruptivas en base a resultados en salud. Por ejemplo, si con un fármaco no obtenemos el resultado deseado, ¿dejamos de financiar este medicamento?”.

López Andrés también señaló que la evolución tecnológica puede permitir el cambio de nuestro sistema de autorización de medicamentos y esto puede ser positivo para algunos medicamentos. Sin embargo, puede ser peligroso para otros donde no existen alternativas terapéuticas. “Aunque los datos de vida real son una necesidad de los servicios de salud para tomar decisiones y para el establecimiento de políticas de salud, existe un importante riesgo de rebajar los criterios y exigencias regulatorias de los nuevos medicamentos en áreas de un rápido acceso al mercado combinado con un rápido lanzamiento con una evaluación posterior en las condiciones de vida real”, concluyó.

Durante la jornada también hubo cabida para la presentación de diversos proyectos que recopilan datos de la vida real en nuestro país. Un claro ejemplo de ello es la experiencia de Aragón en planificación con la creación del cuadro de mandos de diabetes. Este proyecto nació con el objetivo principal de combatir la variabilidad en esta patología mediante el seguimiento del paciente. “Este proyecto ha supuesto una estrategia diferencial en la aplicación de la práctica clínica”, aseguró María Bestué, responsable de Estrategias y Formación y Uso Racional del Medicamento.

Un proyecto que ha tenido importantes resultados es el Registro de Utilización de Agentes Antivirales para el Virus de la Hepatitis C (RUA-VHC) de la Comunidad de Madrid, el cual desde su creación en 2012 ha ido evolucionando y adaptándose a las necesidades para gestionar y priorizar los tratamientos con VHC. Según Ainhoa Aranguren, Jefa de División de Planificación, Compras y Proyectos Farmacéuticos de la Comunidad de Madrid, el éxito de este registro reside en que la información recopilada deriva de los datos recogidos de la práctica clínica habitual sin suponer un esfuerzo extra a los profesionales sanitarios.

Mientras, el sistema sanitario catalán se plantean como retos futuros realizar análisis sistemáticos de los resultados del CatSalud y el desarrollo de aplicaciones sistemáticas optimizadas para mejorar el rendimiento de los sistemas de información del SISCAT.

A nivel ministerial se abre una nueva línea de trabajo mediante la creación de un nuevo sistema de registro para tratar la atrofia muscular espinal donde las comunidades van a tener que registrar y y aportar estos datos posteriormente.

Fuente: Silvia Rodrigo (El Global)