No es para menos, pues al momento que los pacientes abandonan su tratamiento, todas las estrategias aplicadas tras bambalinas pierden sentido.

La adherencia al tratamiento es uno de las principales motivos de preocupación de las farmacéuticas. Por un lado, las principales patologías de hoy en día, como obesidad, diabetes e hipertensión arterial, entre otras más, se convierten en pacientes, enfermedades y tratamientos crónicos que cuestan cantidades exhorbitantes al sector público y privado, “porque al final resultan en otras consecuencias y el desarrollo de nuevas patologías”, refiere en entrevista con eyeforpharma André Veloso, Country Brand Lead de Cardiología, de Pfizer.

Cuando hay la posibilidad de que un diagnóstico médico derive en tratamiento crónico, el médico siempre debe decírselo al paciente. Sin embargo, estudios recientes en Brasil con pacientes, grupos de pacientes, instituciones y diferentes áreas, han demostrado que un paciente crónico termina por tratarse, en promedio, de tres a seis meses, que es un lapso muy corto. “Hay muy pocos tratamientos que pueden resolverse en ese periodo  y, al mismo tiempo, es algo que debemos de trabajar de manera muy fuerte con tres grupos diferentes”, resalta Veloso:

  • El primeroson los mismos médicos, porque ellos siempre deben de incentivar a los pacientes para mantener la adherencia y, por tanto, es necesario entenderlo, porque al día de hoy, el mensaje que se les da al momento de indicarles el tratamiento no es efectivo.
  • El segundopunto es la farmacia, la droguería, en donde en muchos casos el farmacéutico de países de América Latina tiene mucha influencia en la decisión de compra o en el tratamiento del paciente; por ello, es preciso que coadyuve en la adherencia y la permanencia  de la droga y el tratamiento exacto que ha prescrito el médico, porque en muchos casos el cambio de producto o de marca puede ser que el resultado no sea el mismo.
  • El tercer eje fundamental es buscar en la conciencia en el paciente, donde el tema principal con las patologías crónicas es saber las consecuencias a mediano y largo plazos.

Un tema crítico

Lo que ocurre ahora es que por las condiciones económicas de nuestra región, y por no entenderlo bien a bien las farmacéuticas, los pacientes muchas veces esperan a empeorar para tratarse. Sí, aunque suene descabellado, así es.

Tenemos algunos casos muy interesantes que prueba lo anterior. Por ejemplo, cuando el médico cambia el producto que le prescribe al paciente, prescribiéndole una dosis más alta, o por una combinación, por ejemplo, si está en monoterapia, se ve un incremento en la adherencia relativo a lo que era el tratamiento anterior, porque el paciente cree que si el médico le cambia la droga es porque necesita tratarse mejor, por lo cual sigue por más tiempo en tratamiento.

Ese simple acto termina por ofrecer unos resultados muy interesantes. No obstante, desde las farmacéuticas no se pretende estimular el cambio, pero es necesario saber quizás que la manera en cómo se entrega el mensaje a los distintos grupos, o cómo se entiende la adherencia, sobre todo desde el punto de vista de los pacientes, es un tema crítico para el mundo farma en América Latina.

Esfuerzo enorme

Todas las compañías farmacéuticas, en mayor o menor medida, tratan de resolver el tema de la adherencia al tratamiento, porque en los tratamiento crónicos se hace un enorme esfuerzo para identificar la patología. Se hace todo para poner al paciente dentro de la práctica en el consultorio médico.

De inicio, ya se hizo un gran esfuerzo para llevar al paciente al consultorio y empezarlo a tratar. Si tomamos el costo promedio, tendremos entre dos y tres dólares para llevar al paciente a registrarse en los programas de pacientes, además del costo de la relación con el médico, el Contact Center para que se registre, el sistema de control, la comunicación en el punto de venta, el registro de la transacción, la operación comercial, etcétera.

En suma, existe un costo de entre dos y tres dólares para cada nuevo paciente, y luego, el siguiente, tiene un costo de 10% de ese valor. Así, se llevan pacientes, se comunica a los médicos con ellos, se registran y se les tiene entre 30 y 90 días como pacientes, pero en realidad deberían tratarse toda la vida.

El paciente

Es muy difícil que el paciente dé información de lo que le han prescrito antes y lo que le han preguntado. Tan sólo deja el tratamiento y, en muchos caso, se mueve de una marca a otra, por lo cual todo el esfuerzo que se hizo con antelación no resulta en nada, o bien, el paciente vuelve a una dosis más baja, o alta, en el cambio de marca.

El paciente se va muchas veces sin consultar al médico o sin saber cuál es su situación real. La farmacéutica de la famosa pastilla azulha hecho un estudio que apunta a un promedio entre 95 a 110 días de tratamiento en la dislipidemia, lo cual es muy bajo. “Al tener esos resultados tan positivos, la gente deja el tratamiento, yo creo en algunos casos nosotros mismos, con todos los incentivos en la mejora de calidad de vida y con la indicación de una buena alimentación y sus hábitos, terminamos dándoles el mensaje de que eso es suficiente”, subraya el directivo de Pfizer.

En este contexto, la gente lo sabe y dice que se siente mejor y que ya no necesita la droga, o bien, que no tiene dinero o está cara. ‘Cuando vuelva a ver al médico, me dirá cómo estoy’. Por tanto, es necesario trabajar en esto, es importante y necesario. “En algunos casos es la combinación lo que la vuelve efectiva y eso es nuevo para nosotros, ya que la industria crece basada en nuevos pacientes. Hemos llegado a un punto donde hay muchas patologías, ya tenemos un alto nivel de identificación de pacientes, de diagnóstico y de inicio de tratamiento”, indica Veloso.

Y volver, volver, volver…

La idea es muy clara: el mercado de las farmacéuticas no estará en los nuevos pacientes, sino en captar a los que se tienen identificados, o quienes por alguna razón o evolución de la patología, dejaron el tratamiento.

Recomendaciones para ampliar y/o mejorar la adherencia

  • La primera es trabajar y ver con qué regularidad los médicos tienen contacto con sus pacientes a lo largo del tratamiento; por lo regular se les pide que regresen a una visita cada seis meses, pero hay pacientes que dejan el tratamiento a los 90 días.
  • Crear estructuras de soporte al médico, para mejorar la comunicación entre las consultas, de manera que para el paciente tenga importancia seguir tratándose para alcanzar los objetivos del tratamiento.
  • Enseñar y enfatizar las consecuencias de abandonar el tratamiento y no sólo el beneficio puntual del momento.

Comunicar mejor

Al hablar de las reducciones de los niveles colesterol, el objetivo del tratamiento es reducir los incidentes cardiovasculares graves que pueden resultar de no tratarlos. Es importante encontrar la manera de ser más objetivos al comunicarle al paciente el porqué necesita estar en tratamiento.

Se le dice al paciente y, por ello, es importante encontrar una manera de ser más objetivos al comunicarle el porqué necesita estar en ese tratamiento. Es fundamental hacerlo como industria, para entender ese movimiento natural y dejar también el mensaje al nuevo paciente, hacer crecer el mercado y reconocer al paciente que permanece en el tratamiento, con el fin de que rompar la barrera psicológica de que siempre debe estar tomando algo, ya que a mucha gente no le gusta tomar medicamentos.

Lo anterior es necesario porque todos los meses hay una caída fuerte en el número de pacientes en tratamiento, dado que los pacientes dejan el tratamiento hasta más o menos el mes 11 o 12. El paciente ya está conforme con la idea de que el medicamento es para toda la vida, por lo cual en cada patología es necesario entender los puntos de abandono y por qué los pacientes han dejado de tomarlos. A veces los pacientes dejan los medicamentos en festividades como Navidad y deciden tomarlos después de las celebraciones, pero a veces esto no ocurre, o bien, sucede hasta que se sienten mal. La industria farmacéutica necesita entender esa dinámica y saber actuar en ese problema.

Efectividad y economía

En teoría, los medicamentos genéricos ayudan en esta ecuación de adherencia al tratamiento. Deberían de ayudar a la industria farmacéutica, dado que están presentes en el mercado a menor costo, además de sacar al paciente de un mal estado al momento de no tener suficiente dinero para pagarlos.

Y añade el entrevistado: “En muchos casos el paciente cambia la droga y cree que es efectiva, y a veces, por no saber que es la misma sustancia activa o por cualquier otro tema y terminan por no tratarse como deberían y al médico le falta la información de que hubo alguna sustitución, por lo cual pretende evaluar el resultado de algo y, necesariamente, éste es distinto”.

El de los genéricos es un tema importante y, de manera general, éstos llegan a la población nueva en términos de acceso, la cual tiene menos información. Por ello, un gran reto es hacer que esta nueva población entienda de qué se tratan los genéricos.

Dr. Me

En este mismo espacio de eyeforpharma hemos tratado en meses anteriores el tema del perfil del nuevo paciente, quien ahora se informa de sus padecimientos incluso antes de ir al médico por el diagnóstico. Con la tecnología y un mayor acceso a la información, la gente y los pacientes buscan de manera autónoma datos y más datos.

Antes se tenía una dependencia para realizar exámenes o análisis o estudios. Se mantenía de alguna manera el rol de los jugadores de instituciones médicas y en la dinámica médica.

En el contexto actual, existen pulseras o equipos para checar la sangre o la presión del paciente, entre otras herramientas, físicas y virtuales, que ahora también coadyuvan en el mejor diagnóstico de la salud. “Ahora hay aplicaciones, de Apple, por ejemplo, y lo que proponen es dar un diagnóstico al usuario de lo que pasa. Ahora la gente puede hacer su propio diagnóstico, puede entrar a Internet y buscar información de la patología hasta llegar a Google y ver qué drogas o tratamientos necesitan”, evalúa Veloso.

Aunado a lo anterior, cuando los fármacos se venden sin prescripción, el paciente puede buscarlos y hacerse de ellos, lo cual puede cambiar de manera brutal la dinámica que tenemos hoy.

“Debemos aprender que por más que tenga información, o por más que se pueda hacer su propio diagnóstico el Dr. Me, el paciente debe entender que no puede ser así y, por supuesto, trabajamos con esa información y este fenómeno. Es darle al médico el peso que tiene y ha tenido toda su historia”, concluye Veloso.

Artículo publicado en Eyeforpharma