La VII Jornada Somos Pacientes, promovida por Farmaindustria y celebrada este martes en el madrileño Espacio Bertelsmann, giró sobre el lema `Nuevos pacientes, nuevas necesidades´. En las diferentes charlas-coloquio, participaron miembros de las asociaciones de pacientes, profesionales sanitarios y portavoces de la Administración pública.

Francisco Fernández, director de Comunicación de Farmaindustria, dio la bienvenida recordando que los pacientes son el eje de la tarea de la industria farmacéutica. Se pretende dar mayor protagonismo a éste en los procesos de I+D. Éste es un encuentro con las organizaciones de pacientes, «la voz del colectivo», que además «da la oportunidad de escuchar y de conocer mejor las inquietudes» de los pacientes. «El perfil de los pacientes cambia, al igual que el movimiento y la sociedad. Por eso, nos preguntamos aquí cómo están evolucionando las necesidades y cómo cambian las cosas en la relación entre los profesionales y los pacientes», dijo Fernández.

Quien abrió la jornada fue Humberto Arnés, director general de Farmaindustria«El paciente constituye el centro de atención de la industria farmacéutica. De nada serviría desarrollar un gran fármaco si no llega a quien lo necesita», aseveró. El binomio de innovación y acceso está vinculado a la sostenibilidad del sistema público de Salud. A su juicio, la figura del paciente ha de estar presente en las mesas de decisión y de desarrollo de las estrategias sanitarias, a través del asociacionismo. Es clave el papel que representan las asociaciones de pacientes, no sólo de representación sino de apoyo de los pacientes, de sus familiares y de sus cuidadores. Admitió que los tiempos son cambiantes y que cada vez nos enfrentamos a cambios sociales cada vez más drásticos. Hay medicamentos que curan y otros que ofrecen cronicidad. Hay un nuevo escenario, con un nuevo paciente que tiene unas nuevas necesidades.

En la primera mesa redonda se abordaron las nuevas relaciones con el profesional sanitario. La moderó Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria. Remarcó que cada semana hay tres millones de interacciones entre profesionales médicos y pacientes y 20 millones de dispensaciones. Cada semana, hay 69.000 actos quirúrgicos. Un 8% de la población española pasa anualmente por el quirófano. «El que todos somos pacientes es una realidad que vivimos todos», manifestó. Propuso que la charla empezara por las expectativas de los pacientes cuando llega al sistema sanitario.

Alicia Campos, directora gerente de la Federación Española de Parkinson (FEP), consideró que es importante que, en enfermedades como el Parkinson, u otras en las que se viven con ellas durante años, se tengan en cuenta los procesos y que la relación sea fluida, ya que «los pacientes demandan el mejor trato, no sólo desde el punto de vista asistencial, sino también desde el punto de vista humano». Daniel-Aníbal García de Diego, presidente de Fedhemo y secretario general de CO-CEMFE, lamentó que con el historial médico uno se ve en una especie de «red de secuestro». Pidió que se tenga una sociedad postcapitalista, incluyendo el principio de autonomía como uno de los principales.

Desde la perspectiva de los profesionales sanitarios; Francisco José Sáez Martínez, responsable del Grupo de Trabajo de Cronicidad de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), creyó que la idea es «romper un poco el concepto de padre» que durante mucho tiempo han tenido. El paciente espera un profesional sanitario que le preste atención, que le escuche y que «no mire tanto el ordenador, sino a los ojos del paciente». Según Javier Quintanar, farmacéutico comunitario en Pedro Muñoz (Ciudad Real); no siempre se tiene el tiempo para el paciente que les gustaría a los pacientes, pero es algo «subsanable». Elena López Pérez, enfermera del Hospital de Guadarrama (Madrid), matizó que el tema de la cronicidad plantea muchos retos, que el tema de los tiempos y los cupos tiene que cambiar. Sáez Martínez avisó de que la falta de tiempo, que se da, de acuerdo con sus palabras, más en el sistema público que en el privado, hace que se pierda la relación con los pacientes. López Pérez comentó que cada vez es más habitual que acudan a ellos pacientes y familiares con «sobreinformación», que muchas veces han de puntualizar.

Fuente: IM Farmacias