Por Martín Sellés. Presidente de Farmaindustria.

La investigación farmacéutica y el sector sanitario son claves como motores estratégicos de la recuperación económica.

Hace unos meses se nos convocaba junto a representantes de otros sectores e instituciones a la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica, en el Congreso de los Diputados. Poco después era la CEOE la que celebraba una cumbre empresarial. Y hace un par de semanas teníamos la oportunidad de asistir, también junto a representantes de grandes compañías, sindicatos y otras instituciones, al foro organizado por Presidencia del Gobierno bajo el lema de España puede. En los tres casos el objetivo era similar: cómo superar la dura crisis sanitaria, económica y social provocada por la pandemia de Covid-19.

En esta última reunión, el presidente del Gobierno llamó a la unidad para salir adelante, y anunció que ultima un Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que España presentará a Bruselas y que pretende que la economía española crezca por encima del 2%.

La pandemia ha mostrado la estrecha relación entre salud y economía. La dimensión sanitaria y económica de esta crisis habría sido mucho menor si hubiéramos contado con tratamientos o vacunas eficaces contra el coronavirus. No hay salud sin medicamento. Al menos en los países desarrollados, que disponen de sólidos sistemas sanitarios y de bienestar y en los que el 73% del incremento de la esperanza de vida se debe a los nuevos fármacos. Y no hay medicamento sin investigación.

Las compañías farmacéuticas somos parte de la solución. Lo hemos puesto de manifiesto en los foros a los que se nos ha convocado. Hemos respondido con rapidez ante la crisis. Primero, ante el reto del suministro de medicamentos en los momentos más duros de la crisis. En colaboración estrecha con la Agencia Española de Medicamentos, distribuidores y farmacias, hemos conseguido que a los 25 millones de pacientes que en España cada día toman al menos un medicamento no les faltaran. Y, segundo, ante la movilización mundial para lograr terapias contra el coronavirus. Somos el primer país de Europa en número de ensayos clínicos. Es resultado de años de colaboración entre industria farmacéutica y sistema sanitario en investigación clínica, que ha hecho de España una referencia internacional.

Esto nos debe ayudar para el futuro inmediato. Hay que insistir: no hay salud sin medicamentos, y no hay medicamentos sin investigación. Y no hay sistema sanitario moderno realmente eficaz sin investigación, puesto que esa experiencia investigadora es necesaria para la práctica clínica. España tiene que aprovechar esa posición de privilegio en investigación clínica, basada en la intensa cooperación entre compañías farmacéuticas y sistema sanitario, para convertirse en un polo internacional de atracción de la investigación biomédica, como señalaba hace unas semanas un informe del Real Instituto Elcano.

La investigación clínica atraerá a nuestro país, y a nuestro sistema sanitario y científico, mayor inversión de la industria farmacéutica (cada año invierte mundialmente 150.000 millones de euros en I+D); impulsará la cualificación de nuestros investigadores y profesionales sanitarios, y se traducirá en mayores oportunidades para nuestros pacientes.

La industria farmacéutica es ejemplo del modelo productivo al que debe aspirar un país como España, vinculado a la innovación, el empleo de calidad y la colaboración entre la iniciativa pública y privada. La investigación biomédica es, junto a la transformación digital y la transición ecológica, uno de los ámbitos principales de desarrollo de las sociedades y las economías modernas.

Sabemos que no recuperaremos la normalidad social mientras no dispongamos de una vacuna eficaz contra el coronavirus. Debemos tener igualmente claro cómo queremos estar después de la crisis desde el punto de vista económico. Antes de ella doblábamos en España la tasa media de paro europea, teníamos un serio problema de desempleo juvenil y fuga de cerebros y apenas llegábamos al 1,2% en inversión en I+D sobre PIB, la mitad que en Europa. Si queremos resolver desafíos como estos, necesitamos apoyarnos en sectores estratégicos llamados a reactivar hoy España y a transformarla en el futuro próximo desde la triple perspectiva sanitaria, económica y social. Claro que España puede, y la innovación en el medicamento y en la salud son claves para poder. Trabajemos para ello.

Artículo publicado en “Cinco Días” el 17 sep.2020.