Ayer, la sede de Farmaindustria acogió a los medios de comunicación para difundir los acuerdos alcanzados en su asamblea general ordinaria del pasado día 20 del mismo mes.

El encuentro informativo sirvió para repasar de primera mano las cuestiones que afectan de manera más directa al sector industrial del medicamento. Con temáticas tan destacables como la superación del crecimiento en PIB del gasto farmacéutico y su efecto en la aplicación del convenio entre la patronal y el Gobierno de España, además de los informes de AiReF, los precios de los medicamentos, los desabastecimientos y la entrada de biosimilares en el medio hospitalario.

En su preámbulo, el presidente de Farmaindustria, Martín Sellés, mostró su preocupación por la bajada progresiva del PIB español destinado a Sanidad. Un porcentaje que fue del 6,5% en 2017 y bajó al 6% el año pasado. Cuando, en realidad, tal porción de la riqueza nacional no debería bajar nunca del 7%, según sus palabras. Aunque, para el máximo responsable de la patronal del medicamento, esa bajada presupuestaria es compensada por gestores, profesionales sanitarios e industria y su esfuerzo porque la calidad asistencial no se vea perjudicada.

Precisamente en relación con el PIB del país, Sellés explicó que, al cuarto año del acuerdo firmado por Farmaindustria y el Gobierno toca a las compañías del sector devolver el incremento del gasto farmacéutico ocurrido en 2018, en cantidad igual a la que superó el crecimiento de dicho PIB. Aunque, el presidente confesó no saber aún la cuantía de esta devolución, si estimó que dicho incremento en el gasto fue del 1,5%, aproximadamente. Lo que equivaldría a unos 150 millones de euros.

A pesar de ser un compromiso de alcance, Sellés vio positivo tener que proceder a esa devolución, correspondiente al aumento en las compras públicas de los medicamentos, porque el fenómeno apunta a una fase expansiva de mercado, después de tres años de crecimientos “raquíticos”. Un mercado que, sin embargo aún ofrece un gasto similar al del año 2009, aunque haya en la población un 35% más de pacientes crónicos y una idéntica proporción de pacientes tratados más. Con el porcentaje de PIB para fármacos que hace 10 años era del 1,57% y hoy casi no llega al 1,44%. Reducción que, afortunadamente, no ha impedido la adopción de innovación transformacional en todo este tiempo, según precisó.

Igualmente en el terreno de la evolución de mercado, Sellés recordó que el valor generado en las oficinas de farmacia en el año 2010 fue de 12.500 millones de euros, que cayeron a los 10.200 millones de euros en 2018, con una pérdida de 2.300 millones de euros, comparativamente. Mientras que, per cápita, se pasó de 260 a 228 euros por habitante.

En lo tocante a los cambios efectuados y previstos en la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM), Sellés consideró deseable que permita la entrada de facultativos en su seno, ya que son profesionales con voz muy autorizada, tanto por su abundante participación en ensayos clínicos como por su capacidad prescriptora.

En ese sentido, el presidente afirmó que, en los últimos 12 años, 150.000 pacientes han participado en dichos ensayos. De manera que la Administración ha ahorrado muchos millones de euros al disponer de tratamientos gratuitos, mientras decenas de miles de pacientes han podido optar a terapias que no existían previamente. De todo ello, el presidente dedujo que la colaboración de las compañías con los hospitales públicos no sólo les permite ahorrar cuantiosos recursos, sino que también, les aporta reputación internacional. Ya que, como aseguró, España está muy bien situada como potencia biomédica mundial. Gracias, principalmente, al excelente nivel de sus profesionales sanitarios y a la capacidad de las compañías para competir por atraer los ensayos clínicos más imporantes del mundo.

Sellés, que transmitió la sensibilidad del sector respecto a los desabastecimientos de medicamentos, también reforzó la postura contraria de Farmaindustria respecto a la intercambiabilidad de marcas de medicamentos biotecnológicos por biosimilares o su prescripción por principio activo.

De igual modo, entró a fondo en la cuestión de los precios de los medicamentos. Su principal argumento fue que muchos que afirman que los fármacos son muy caros se fijan sólo en los diez últimos medicamentos que han llegado al mercado, sin tener presente que la inmensa mayoría cuestan poco más de 4 euros al día ó 50 euros al año, incluyendo muchos que están indicados para patologías graves. Extremo que le llevó a pedir un debate serio al respecto, en el que se tenga presente que desarrollar un nuevo fármaco supone dejar 10.000 moléculas en el camino, además de dedicar entre 8 y 12 años a investigar, con una inversión media de 2.500 millones de euros.

Además, Sellés comentó que existen medicamentos de precio elevado al llegar al mercado que luego se ve reducido, como en el caso de los medicamentos que curan la hepatitis C y, por tanto, evitan cirrosis, hepatocarcinomas y trasplantes de hígado. Mientras que, en relación con los precios que se oyen por ahí de las nuevas terapias CAR-T, recalcó que se exageran y que se obvia que van dirigidos a targets de pacientes muy reducidos.

Añadió el presidente de Farmaindustria la confirmación de que las compañías farmacéuticas son las primeras interesadas, legítimamente, en la sostenibilidad del sistema sanitario. Y que, por ello, proponen estrategias de ahorro en común con las administraciones como los acuerdos de riesgocompartido, los techos de gasto y los pagos por resultados en salud, entre otras modalidades.

Respecto al nuevo gobierno de la nación, el presidente apreció una adecuada voluntad de entendimiento con los sectores que aportan crecimiento económico y empleo de calidad al país. De forma que postuló al sector farmacéutico como uno de los mejor colocados para lograr el cambio de modelo productivo que todos los expertos demandan para el país. Al ser un sector fuerte en innovación, exportaciones y captación de inversión extranjera.

Finalmente, Sellés estimó que el informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AiReF) debería ser más ecuánime en sus juicios porque trasluce una incapacidad de los equipos ministeriales de Sanidad de la última década que, cuando menos, parece exagerada o injusta.

Fuente: IM Farmacias.