Farmaindustria ha elaborado y publicado una información a través de su web para poner en valor la aportación de los laboratorios en el desarrollo de terapias génicas y celulares, integradas en la conocida como medicina de precisión, cuya incorporación al arsenal terapéutico constituye, subrayan, “una noticia muy positiva para el sistema sanitario, y en especial para los pacientes”.

Reconocen que, considerados de forma aislada, estos nuevos tratamientos “implican un mayor coste por paciente que el de los fármacos tradicionales”, lo que justifican no tanto con su coste de I+D, “que no difiere sustancialmente del de otros fármacos”, sino por el hecho de que estén “indicadas para muy pocas personas (a veces incluso unas decenas en todo el mundo)”. Es precisamente ese número reducido de pacientes al que van dirigidas el que hace que, según la patronal, su coste sea “perfectamente asumible” y no suponga una amenaza para la sostenibilidad.

Unido a esto, recuerdan que “es la propia Administración quien fija el precio de los nuevos medicamentos en España”. Además, llaman a tener en cuenta la expiración de las patentes de los medicamentos innovadores, que implica la entrada de los medicamentos genéricos y las consiguientes reducciones de precios. “A través de mecanismos como el sistema de precios de referencia, que permiten ahorros que se reinvierten luego en la incorporación de innovaciones”, prosigue Farmaindustria.

Otros factores clave de control de la inversión en fármacos son, según la patronal, el Convenio por la Sostenibilidad suscrito entre el Gobierno y Farmaindustria y renovado recientemente para 2019, por el que, recuerdan, “las compañías farmacéuticas se comprometen a devolver a la Administración la diferencia si el gasto público en medicamentos originales crece a una tasa superior a la del PIB real”. También hacen referencia a “los nuevos modelos de financiación de medicamentos, como los acuerdos de pago por resultados y de riesgo compartido”.

Sostenibilidad presente y futura

Por todo ello, consideran que existe “una base sólida que asegura la sostenibilidad, tanto presente como futura, del sistema sanitario, que al igual que ha permitido a los pacientes acceder a las innovaciones en el pasado, incluso durante la larga crisis económica, lo seguirá haciendo en los próximos años con la colaboración de todos los agentes implicados”. Y eso, apuntan, pese a que el gasto público en sanidad asciende a 1.538 euros per cápita en España, según los datos de OCDE referidos a 2016, lo que sitúa a nuestro país un 32% por debajo de la media de los países de la Eurozona.

Fuente: Diario Farma