El mercado de los genéricos acumula seis años estancado en España. Empresas como Esteve o Ferrer, quienes impulsaron esta área antes de la crisis, han decidido desprenderse del negocio.

El modelo de negocio actual de las farmacéuticas españolas no se entiende sin el auge y el posterior estancamiento de los genéricos. A día de hoy, gran parte de la industria farma del país apuesta por unos planes de crecimiento basados en potenciar los productos de marca propia y, a su vez, fortalecer su core business. Pero hace más de veinte años, el dibujo era completamente diferente.

El primer genérico en España se lanzó en 1997. Desde aquel momento, la popularidad de este tipo de productos no paró de crecer. En 2004, los genéricos representaban un 12% de todos los medicamentos que se comercializaban en el país, una cuota que ascendió hasta el 37% en 2013, según datos del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

El negocio era atractivo, y varias farmacéuticas españolas apostaron por él. Compañías como Ferrer, con su filial Tarbis Pharma; o Esteve, con Pensa, decidieron potenciar los genéricos a finales de la década de los 2000. Pero en unos pocos años, el negocio en España empezó a deshincharse.

Entre 2014 y 2018, la cuota de mercado de los genéricos ha permanecido estancada en el 40%, una cifra muy por debajo de la media europea (65%). Para Ángel Luis Rodríguez, secretario general de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (Aeseg), España entró tarde a este mercado. “Estos fármacos no sólo han tenido que competir con las marcas que perdían las licencias, sino también con compañías que tenían registrados productos copia”, tal y como señaló en una entrevista a PlantaDoce.

A todo ello, el salto al negocio de los genéricos se produjo en un momento donde los costes de investigación iban al alza y donde el mercado exigía grandes volúmenes para ser rentable. De hecho, el 80% de los fabricantes de medicamentos se encuentran en China e India, dos países en los que las empresas apuestan por una estrategia basada en los costes.

Otra de las causas del estancamiento del sector reside en los cambios legislativos aprobados en los últimos años. En 2015, el Gobierno español eliminó de forma definitiva una medida de discriminación positiva hacia el genérico (se favorecía su dispensación en lugar de un medicamento de marca en caso de que existiera una igualdad de precio). En declaraciones a eldiario.es, Rodríguez señaló que las modificaciones de ley han terminado por “desfigurar” la normativa, “descafeinándola año a año”.

A raíz de todos estos condicionantes, las empresas que en su momento apostaron por los genéricos se han visto obligadas a reescribir sus planes de negocio. La propia Ferrer optó por vender Tarbis a la india Hetero, mientras que Esteve busca un comprador para Pensa Pharma.

Asimismo, ambas compañías han focalizado sus esfuerzos en potenciar los productos de marca propia y reestructurar su plantilla. De hecho, tanto Ferrer como Esteve han presentado expedientes de regulación de empleo (ERE) este 2019.

Por Albert Canadet (Planta Doce)