La pandemia mundial provocada por el covid-19 marcará un antes y un después en la importancia que como sociedad damos al cuidado y la innovación en materia de salud, así como en el reconocimiento a la labor de los profesionales del sector. Este nuevo contexto nos ha puesto frente a una situación de gran excepcionalidad, mostrándonos a golpe de realidad la importancia de contar con un sector socio sanitario estructurado y dotado de recursos. Asimismo, pese a adentrarnos en uno de los episodios más difíciles que hemos vivido en los últimos tiempos, es innegable que esta situación nos ha ofrecido la mejor versión de los profesionales de la salud, convertidos en héroes de una crisis de salud pública sin precedentes.

El sector salud y la industria farmacéutica se encuentran ante un momento clave para su futuro. Por ello, es fundamental que la industria tome consciencia de los retos que se le presentan si quiere consolidar su rol como desarrolladora de medicamentos en pro de la salud y la vida. Solo así, podrá dar una respuesta satisfactoria a la confianza que la opinión pública ha depositado en ella, como actor esencial para frenar la expansión del virus y prevenir futuros contagios.

Podemos englobar los retos que plantea la pandemia por covid-19 en cinco desafíos a los que deberá enfrentarse la industria si quiere encaminar de una forma correcta sus estrategias de futuro y lograr objetivos. El primer reto, tiene como protagonista un factor que juega desde los inicios en su contra: su reputación. La situación actual se posiciona como una oportunidad inmejorable para que la industria dé un vuelco a su reputación y deje de ser percibida como una simple generadora de productos terapéuticos para pasar a ser concebida como una proveedora de salud, con una contribución excepcional en términos económicos, sociales y de innovación. Es fundamental apostar por la transparencia y poner en valor el papel esencial que juega la industria en el sistema de salud y su responsabilidad directa en el incremento de la esperanza de vida de las personas.

El manejo de la reputación es también una herramienta imprescindible para modular la percepción pública de la industria y conseguir alcanzar alianzas estratégicas para atender problemas sanitarios como el actual. El contexto de esta pandemia plantea la posibilidad de crear un nuevo relato que remarque el papel real del fármaco o vacuna y su contribución social, y conseguir el reto de afianzar relaciones entre industria y gobiernos que garanticen el acceso a los mercados.

En un momento como el actual, el activismo corporativo se erige como desafío ineludible a tener en cuenta en la estrategia de cualquier empresa. Las compañías del sector salud ven como los pacientes no solo les están demandando apoyo, sino que también defiendan sus intereses ante los poderes públicos y pongan a disposición de la sociedad sus recursos para el bien común. La industria debe mostrar su compromiso activo con la sociedad y durante esta crisis hemos sido testigos de su responsabilidad con donaciones como la realizada por Novartis, que entregó 130 millones de dosis de hidroxicloroquina genérica para apoyar la respuesta pandémica global al covid-19, o las iniciativas impulsadas por Bayer, entre las que destacan la donación al sistema nacional de salud español y la puesta a disposición de los voluntarios de su equipo médico y científico ofreciendo asistencia sanitaria a los más vulnerables.

Los recursos públicos no son suficientes para afrontar una pandemia global como la actual. Ya en 2015, Bill Gates fue visionario al exponer durante una charla TED la importancia de crear proyectos de colaboración público-privada, así como un sistema de alerta y respuesta global. El covid-19 ha puesto de manifiesto como uno de los principales desafíos ante los que debe tomar medidas la industria es la necesidad de tejer colaboraciones entre las administraciones públicas y el sector privado. Ejemplo de ello es el reciente pacto al que ha llegado la farmacéutica española Grifols, que anunció un acuerdo de colaboración con el Gobierno de EEUU para producir el primer tratamiento para combatir específicamente el covid-19.

La industria deberá también hacer frente a un quinto y no menos desafiante reto: el avance a través del uso de nuevas tecnologías. De acuerdo con el último informe de innovación y salud elaborado por Deloitte, las innovaciones permitirán lograr objetivos de salud pública y transformar la industria de la salud, por lo que no habrá que perder de vista el uso de inteligencia artificial, realidad virtual o ‘big data’ en la toma de decisiones y la prevención.

Es innegable que el sector farma se encuentra ante una oportunidad única para una industria que no siempre se percibe como un actor insustituible y de confianza. Compañías farmacéuticas que no recorran este camino con compromiso con su labor y con la sociedad, transparencia, capacidad de innovación y cooperación, así como con una alta complicidad con todos sus públicos de interés, no podrán seguir gozando de esa percepción y perderán una oportunidad única, la de contar con la confianza de una sociedad que ahora, más que nunca, deposita toda su esperanza en la industria de la salud.

Fuente: El Confidncial