Los miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cerraron durante la 72º Asamblea Mundial de la Salud, celebrada en Ginebra, un acuerdo para presionar a las farmacéuticas a que adopten una mayor transparencia en los precios de los medicamentos, de modo que sean “más claros” y menos exorbitantes.

Desde estas organizaciones, se denunciaba antes de la firma del acuerdo que algunos medicamentos tienen precios exorbitantes, a pesar de que a menudo se desarrollan con fondos públicos, y que los servicios sanitarios de los países a menudo pagan demasiado, ya que negocian los precios sin saber cuál es el coste del tratamiento a desarrollar.
 
“No estamos hablando de una revolución para el sector, estamos hablando de fijar un precio justo de acuerdo con lo que se ha invertido. ¿Por qué debería ser diferente para la industria farmacéutica que en otros sectores?”, señalaba la pasada semana Patrick Durisch, de Public Eye, una organización suiza sin ánimo de lucro.
 
Por su parte, las compañías farmacéuticas argumentaron que la información del coste es un secreto comercial; y que los nuevos medicamentos deben tener un precio de acuerdo con los beneficios que brindan a los pacientes, independientemente de los costos de producción y desarrollo. El objetivo de este secretismo es garantizar que “las empresas tengan un incentivo comercial para hacer frente a la enfermedad”. Un borrador anterior del texto habría otorgado a la OMS poderes explícitos para recopilar y analizar datos sobre los precios de adquisición y los costos de los ensayos clínicos. Pero esa redacción se omitió de un borrador publicado este martes.
 
Así, el comité de la OMS adoptó por consenso, “después de una larga negociación”, y justo a tiempo para que fuera considerado dentro de la asamblea anual recientemente celebrada.
 
El texto acordado, que fue propuesto inicialmente por Italia, “insta a los Estados miembros de acuerdo con sus marcos legales y contextos nacionales y regionales a compartir públicamente información sobre precios netos y apoyar la difusión y la mayor disponibilidad de datos”.
 
Los Estados miembros de la OMS también se comprometen a apoyar la difusión de información sobre los costos de los ensayos clínicos, si ya está disponible públicamente o se proporciona voluntariamente, independientemente del resultado del ensayo.
 
Al respecto, el jefe del grupo de la campaña de transparencia, Knowledge Ecology International, James Love, calificó la resolución como un “comienzo sólido” para abordar el problema, pero añadió que el texto hizo “bailes torturados en torno a los costos de investigación y desarrollo”. Según explicó al respecto, todo lo relacionado al control de costes en ensayos clínicos, “será visto por la industria como un lenguaje que hace que estos datos sean información confidencial”.
 
El acuerdo también obligará a la OMS a monitorear el impacto de la transparencia en los precios y a continuar apoyando a los gobiernos con ayuda en la fijación de precios en políticas y datos de transparencia. “En general, la resolución es, como se esperaba, más débil que la versión anterior del texto, pero, según portavoces de la Organización, “representa una declaración pionera sobre la transparencia de precios, en un momento en el que los acuerdos de no divulgación se han vuelto cada vez más comunes”.

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Fuente: Médicos y Pacientes