El ex subdirector general de Calidad de Medicamentos y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad, Carlos Lens, que ahora ofrece servicios como consultor, ha sido uno de los ponentes en el Taller de Biosimilares organizado por ANIS, con el patrocinio de Amgen, y, dada su experiencia en cuestión de fijación de precios, ha centrado su intervención en esta materia. Concretamente, ha puesto en cuestión la idoneidad del Sistema de Precios de Referencia para conseguir una reducción importante en el coste de los biológicos y una mayor penetración de los biosimilares. En su opinión, lo que de verdad funciona es que haya muchos productos compitiendo entre sí.

“En el caso de los biológicos, sobre todo en el ámbito hospitalario, me atrevo a decir que el Sistema de Precios de Referencia funciona hasta cierto punto, porque los productos que van al hospital van a entrar en una negociación de precios. A veces, ni interesa, porque los gestores consiguen descuentos más elevados”, ha argumentado. Para conseguir precios más asequibles, lo importante, en su opinión, “es fomentar la competencia”. “Cualquiera que tenga conocimientos en Economía entiende que, cuantas más opciones para competir, menor es el precio medio por esa competición entre las diferentes opciones. Los actores del mercado, además, se ven obligados a esforzarse para mantener su cuota”, ha proseguido.

Pero para que haya competencia tiene que haber empresas interesadas en desarrollar estos productos. “Si el biosimilar entra, y el original baja al mismo precio, el número de pacientes tratados puede aumentar y el coste baja, pero eso genera un nulo incentivo para los biosimilares”, ha apuntado el jefe del Departamento de Medicamentos de Uso Humano de la Aemps, César Hernández. Tampoco ayuda, según Ramón Sánchez, director de Biosimilares de Amgen, “la visión cortoplacista” que, en su opinión, aplican algunos “gestores y administraciones”. “A veces se adoptan sistemas de compra de un único proveedor, lo que limita capacidad de ahorro, de formación de clínicos, etc. La visión del concurso con ganador único es pan para hoy y hambre para mañana”, ha manifestado.

Ahorros para seguir comprando innovación

Lens ha admitido que esta reducción en el precio de los medicamentos por la entrada de competidores va a ser fundamental “si queremos seguir teniendo fármacos innovadores, por los que vamos a tener que pagar precios muy altos”. En este sentido, ha recordado que hay actualmente en el mercado “tratamientos para enfermedades raraspor los que se están pagando más de 300.000 euros por paciente/año, precios que muchos economistas dicen que no se justifican”, ha apuntado. De ahí la importancia de contar con “herramientas de competitividad, como los biosimilares”.

También se refirió a esta cuestión Olga Delgado, jefa del Servicio de Farmacia del Hospital Son Espases, quien aludió a “nuevas moléculas que están llegando y que tenemos que incorporar, pero que suponen un coste muy alto para el hospital”. De ahí que haya que contar, sí o sí, con los biosimilares, “con los que estamos consiguiendo ahorros impresionantes, no sólo en la molécula en cuestión, sino en todo el grupo terapéutico, es decir, en todos aquellos con los que compiten por indicación”.

No obstante, ha aclarado que, al menos en su hospital, la valoración a la hora de comprar se hace caso por caso. Y es que, ha explicado, “hay veces que, pese a la existencia de un biosimilar, encontramos que hay opciones más eficientes”. Se ha referido, concretamente, a biosimilares con presentaciones para su administración intravenosa y biológicos de los que se lanza una versión mejorada, de administración subcutánea, “que nos permiten ahorrar costes por ocupación de sillas, tiempo para las familias, etc.”. En esos casos, la valoración global de lo que aporta el fármaco les puede llevar a considerar la adquisición y utilización del de referencia.

El precio y la penetración

No obstante, Delgado se ha esforzado en disociar precio de penetración. Y es que, como ha explicado, el aumento de la penetración de los biosimilares partirá, en todo caso, de un “cambio conductual”. “El médico, cuando tiene que decidir, valora cosas como las ventajas que aporta un fármaco frente al otro, y el biosimilar, realmente, no aporta ventajas para el paciente, sino más bien para el SNS. Cuando tienes esto en cuenta puedes llegar a la conclusión de que para incentivar a los médicos hay que buscar otras vías. Lo mejor es fomentar su compromiso en las reuniones, y están también los incentivos incluidos en los contratos de gestión”, ha señalado.

A los posibles incentivos para los clínicos se referido también Miguel Ángel Abad, del Servicio de Reumatología del Hospital Virgen del Puerto de Plasencia, quien ha defendido el valor de que los especialistas puedan analizar, junto con los gestores, “cómo repercuten esos ahorros, por ejemplo, en la contratación más gente, o para ofrecer tratamientos más caros en otras áreas”. Desgraciadamente, se ha quejado, “el sistema en el que trabajamos no es éste”.

Fuente: Fran Rosa. Diario Farma