“En el ámbito de los mercados desarrollados, el mayor impacto de los biosimilares se ha producido fuera de los Estados Unidos (EEUU). La adopción de éstos en Europa continuará siendo más rápida en Europea hasta finales de esta década. Para 2023, se espera que las políticas estadounidenses en relación con los biosimilares fomenten la entrada de nuevos agentes a este mercado”. Éste es el análisis que hace el IQVIA Institute for Human Data Science del futuro que aguarda a los biosimilares, que, aunque han penetrado con fuerza en algunos países de Europa, siguen avanzando a paso muy lento en el país norteamericano. No obstante, esperan que la situación cambie.

Y es que, apuntan, si los países quieren maximizar sus ahorros, “necesitarán garantizar que los incentivos para las empresas que se encargan de lanzar competidores al mercado son suficientes, y que las políticas para fomentar el uso de los biosimilares entre los profesionales sanitarios y los pacientes son las adecuadas”, y sirven, además de para estimular su uso, “para mantener la seguridad”.

Los expertos del Instituto de IQVIA insisten en que “el impulso de políticas para promover la adopción de biosimilares en Estados Unidos sigue siendo relativamente lento, y eso está retrasando el aprovechamiento de su potencial como generadores de ahorro”, a lo que hay que sumar los efectos de las leyes nacionales de protección de la patente y el escaso incentivo económico que supone el desarrollo de estos productos en moléculas que tampoco están asociadas a un alto nivel de ingresos. “Hay actualmente unos 11.300 millones de dólares de gasto en biológicos lanzados hace más de 10 años, y existen pocas esperanzas de que se vayan a lanzar biosimilares para competir con ellos en los próximos 15 años, ya que sus ventas no superan los 1.000 millones. Los hay incluso que están por debajo de los 150 millones de facturación”, explican.

A la espera de moléculas que reporten más ingresos

Distinto será, dan a entender, cuando expiren las patentes de moléculas asociadas a un nivel mayor de ingresos. Hay un grupo de biológicos, según el IQVIA Institute for Human Data Science, que podrían sumar actualmente los 81,6 millones de dólares en ventas, que han sido lanzados en los últimos diez años y que sí parecen más apetecibles.

Hasta la fecha, solo hay cinco biosimilares lanzados en el mercado estadounidense (somatropina, filgrastim, infliximab, insulinaglargina y pefgilgrastim), “aunque se espera un número mayor para los próximos años”. “Los que se han lanzado hasta ahora han generado algunos ahorros, aunque se espera que estos puedan crecer si se aumenta la competencia”, señalan.

La previsión para 2023 la porción del mercado de biológicos que contará con competidor biosimilar triplique a la actual, lo que podrían resultar en unos 160.000 millones de dólares menos de gasto farmacéutico para los cinco años siguientes, en torno al 10% del gasto total en que habrían de incurrir si no existieran estos competidores.

Fuente: Fran Rosa (Diario Farma)