Por José Miguel Cacho. Digital Health Advisor. Madrid.

Innovación

Es imprescindible entender qué es innovación y qué es disrupción. Descubrir cómo algunas metodologías pueden impulsar a las organizaciones en su objetivo digital y comprender cómo se relacionan con los demás actores de la industria de la salud.

Aunque el término “tecnología disruptiva” se usa ampliamente, son pocas las tecnologías intrínsecamente disruptivas, como hemos visto, es el modelo de negocio que aplica tecnología lo que crea la disrupción.

Hablar de la innovación tecnológica sanitaria, es hablar de algo que no es novedoso porque ya hace 17 años se explicaba cuáles eran las condiciones y los ciclos de innovación disruptiva tecnológica en los servicios sanitarios españoles. El documento “La innovación en los servicios sanitarios; consideraciones desde la perspectiva del Sistema Nacional de Salud español” de Luis Ángel Oteo y José Ramón Repullo ya hablaba de la figura del “intra-emprendedor”.

Un modelo interno de innovación por excelencia en el sector, gracias a la cultura de tensión dinámica y creativa de liderazgos personales con poca capacidad de formalizar estas dinámicas.

Porque, como bien decían los autores citando a Christensen, la industria sanitaria es una de las más implicadas en los ciclos de innovación tecnológica y paradójicamente una de las más resistentes al cambio.

Telesalud

Debemos entender la amplia aceptación y uso de la telesalud, tener una visión técnica, de tendencias y su uso más habitual. Debemos conocer los datos e información que nos ayudarán en los primeros pasos de proyectos de telesalud.

Centrándonos en la seguridad y privacidad en el entorno de la telemedicina, merece la pena acudir al ECRI Institute, que publica anualmente su Top 10 de amenazas tecnológicas para la seguridad del paciente.

En su informe de 2020 comprobamos que aparecen los riesgos de ciberseguridad en el entorno de la atención sanitaria conectada en el hogar. En concreto en la interrupción de la transferencia de datos en la telemonitorización a pacientes, que podría conducir a un diagnóstico erróneo o atención tardía.

Al igual que cualquier dispositivo médico en entorno sanitario, los dispositivos conectados deben protegerse contra las amenazas. Tanto en la interrupción de comunicación como al alterar el rendimiento del dispositivo, o al exponer públicamente datos de salud del paciente.

¿Qué medidas deben implementarse para garantizar la protección de la información y dispositivos médicos?. Según los expertos, la existencia de un plan de ciberseguridad, segmentar (separar) la información sanitaria, tener actualizado el software, y concienciar en un uso responsable de los sistemas. Las claves de usuario y el correo electrónico, son primordiales.

Datos masivos

Debemos conocer cómo crear una estrategia sobre datos masivos de salud, su marco legal, los modelos de analítica avanzada, cómo construir un proyecto de big data y qué es y cómo aplicar la IA en salud.

La recolección y tratamiento de datos masivos siempre ha generado en la sociedad dudas, muchas referidas a los temas de seguridad y privacidad. Pero también, y últimamente el mejor ejemplo está siendo la crisis del coronavirus, por el riesgo al uso que se haga.

Hace un año la AMA público un editorial sobre las dimensiones éticas de la IA en salud. Allí avisaba de que las políticas actuales y las normas éticas para la tecnología de IA van por detrás del progreso que ha logrado en el campo de la atención sanitaria.

Las preocupaciones señalaban bastantes deficiencias. La falta de información en la comunidad médica, los riesgos para el paciente, la ausencia de debate de cómo se debe integrar en la práctica clínica, la inexactitud o sesgos en los resultados, su uso responsable, o la reformulación de la práctica clínica.

Por otra parte, el Club bibliográfico SERAM, tradujo un trabajo de American College of Radiology (ACR), la European Society of Radiology (ESR), la Radiological Society of North America (RSNA) sobre las “Consideraciones éticas de la implementación de la Inteligencia Artificial en la Radiología”.

Tecnologías emergentes

Debemos conocer la realidad de las tecnologías emergentes, su funcionamiento, sus proyectos en el sector, su peso en el mercado y su posicionamiento en un futuro cercano. Realidad virtual, Impresión 3D, genómica en salud digital y blockchain.

Aunque es difícil la generalización, algún estudio ha concluido que una experiencia virtual favorece una mayor empatía con el paciente, se evitan los miedos a cometer errores durante el aprendizaje, e incluso se fomenta un mayor interés en profundizar en el tema objeto de la enseñanza.

Así que, tenemos ejemplos como asistir a una clase con RV 360º para formar a médicos residentes de cirugía cardiaca durante una crisis en el quirófano. O aprender sobre COVID-19 utilizando un escenario 100% virtual.

Respecto al uso terapéutico tenemos proyectos de rehabilitación, como el estudio que se ha puesto en marcha en el Hospital Universitario de La Princesa para pacientes con esclerosis múltiple, donde han trasladado un programa de ejercicios a la realidad virtual.

Un programa para pacientes de la enfermedad de Parkinson que realiza el IRF LaSalle. O un ensayo clínico aleatorizado para la telerehabilitación para pacientes de ictus.

Tendencias y nuevos modelos digitales

Es imprescindible tener una visión transformadora de la aplicación de la innovación, la tecnología y el negocio en el sector de la salud. Necesitamos conocer estos nuevos modelos digitales para adelantar acciones ante un futuro inmediato.

Eso puede significar que Apple podría estar pensando en ser la piedra fundamental que conecte al paciente con diferentes agentes de salud, por ejemplo, con servicios de telemedicina.

Mención aparte merecen sus iniciativas de investigación bajo la etiqueta de “estudios de salud” que comenzaron con el Apple Heart Study realizado junto a Standford. Estudio que dio con los resultados de fibrilación auricular obtenidos con su Apple Watch. Proyecto que, además, tiene una segunda vida y continua esta vez con la ayuda de Johnson & Johnson.

A finales de 2019 comenzó tres estudios más que aprovechan los datos de los dispositivos de los usuarios. Sus apps permiten reclutarlos y realizar investigación., en estos tres casos sobre salud de la mujer, el movimiento y la salud cardiovascular y la salud auditiva.

Para conocer mejor esta posible estrategia, consultad el informe de CBinsights, y el artículo de HIT Consultant

Conocimiento

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